miércoles, 29 de abril de 2020


Signo
La palabra signo deriva del vocablo latino signum. Se trata de un término que describe a un elemento, fenómeno o acción material que, por convención o naturaleza, sirve para representar o sustituir a otro. Un signo es también aquello que da indicios o señales de una determinada cosa (“El presidente se ruborizó, un signo de su vergüenza”) y una figura que se utiliza en la escritura y en la imprenta.

Partiendo de esa acepción en la que signo es sinónimo de muestra o indicio de una determinada cuestión, hay que subrayar que es frecuente que se utilice dicho término en el ámbito policial. Un ejemplo de esto que estamos exponiendo puede ser el siguiente: “El cadáver tenía signos de violencia, lo que venía a dejar patente que el asesino y la víctima se habían enfrentado antes de la muerte de esta”.

Un signo de carácter lingüístico es una realidad que puede ser percibida por uno o más sentidos humanos y que remite a otro plano real que no está presente. Está compuesto por un significante, un significado y un referente, vinculados de forma inseparable por la significación.

Los signos de puntuación son, por otra parte, herramientas propias de la escritura occidental que surgieron con el propósito de lograr que los textos fueran más fáciles de entender. Suelen usarse para indicar pausas. Dado que la escritura es una forma de comunicación que implica una construcción lineal, los signos de puntuación permiten separar las ideas, jerarquizarlas y ponerlas en orden.

En este marco, resulta interesante además tener presente las características de los signos diacríticos, signos gráficos que le otorgan un valor considerable a los signos escritos. Los acentos ortográficos, la diéresis y la tilde de la ñ, por ejemplo, son algunos de los signos diacríticos.

De la misma forma, tampoco podemos pasar por alto los signos que son utilizados en el ámbito de las Matemáticas y que son fundamentales a la hora de desarrollar aquellas. En concreto, hay que destacar los signos más y menos para realizar sumas y restas, o los signos de un número que son los que determinan si este es positivo o negativo.

Para la medicina, por otra parte, un signo clínico es toda manifestación concreta que pueda asociarse a una enfermedad o trastorno que altere la salud. De esta forma, la enfermedad se hace notoria en la biología de quien la ha contraído.
 
Por último, cabe mencionar a los signos zodiacales, los cuales señalan el lugar del zodiaco donde el Sol se muestra ascendente en el momento del nacimiento de una persona. Los signos tradicionales occidentales son doce.



Símbolo
El concepto de símbolo (una palabra que deriva del latín simbŏlum) sirve para representar, de alguna manera, una idea que puede percibirse a partir de los sentidos y que presenta rasgos vinculados a una convención aceptada a nivel social. El símbolo no posee semejanzas ni un vínculo de contigüidad con su significado, sino que sólo entabla una relación convencional.




Por estas características, el símbolo puede ser diferenciado del ícono (un signo que reemplaza al objeto por semejanza) y del índice o indicador (el cual se caracteriza por la causalidad). El símbolo permite exteriorizar o reflejar un pensamiento o concepto a partir de una convención social (de carácter arbitrario).



Por ejemplo: “El movimiento hippie de la década del ’60 se identificaba con el símbolo de la paz”, “La cruz es el principal símbolo cristiano”, “Ayer vi un documental que explicaba el surgimiento del símbolo del ying y yang”.





En el lenguaje cotidiano, se entiende como símbolo a aquello que representa y encarna determinados valores. De esta manera puede hablarse de los símbolos nacionales (como lo puede ser una bandera o un escudo), que suponen el estandarte de un país.

De la misma manera, tampoco podemos pasar por alto la existencia de símbolos dentro del ámbito religioso. Así, por ejemplo, en el Antiguo Egipto era frecuente utilizar la escritura jeroglífica para representar y simbolizar no sólo a sus deidades sino también a diversos aspectos culturales o sociales.

Y eso sin olvidar tampoco que en el caso de la religión cristiana muchos han sido los símbolos que ha desarrollado y tenido a lo largo de su historia. De esta manera, hay que destacar el importante valor que aquellos tuvieron en sus orígenes, en el momento en el que cualquier persona que profesase dicha fe era perseguida para ser asesinada.

Así, en dicho momento los símbolos eran utilizados como métodos para poder reconocerse entre cristianos. Una manera de hacerlo, por ejemplo, era mediante la representación de anillos que se representaban en las catacumbas, las galerías subterráneas que se empleaban como lugar de enterramiento.



Un símbolo sexual, por otra parte, es una persona que, para la mayor parte de la sociedad, resulta atractiva y sensual. El concepto comenzó a utilizarse en la primera década del siglo XX y, en la actualidad, incluye a celebridades como Angelina Jolie, Megan Fox, Leonardo DiCaprio y Brad Pitt.
Para la lingüística, un símbolo es una clase de abreviatura científica o técnica que está basada en signos ajenos al alfabeto o por caracteres y que, a diferencia de las abreviaturas tradicionales, no se acompañan por un punto. $ es el símbolo de peso o dólar, mientras que N es el símbolo de norte.

Además de todo lo expuesto, hay que subrayar que en los últimos años ha adquirido especial protagonismo un libro que utiliza el término que nos ocupa como parte integrante de su título. Nos estamos refiriendo a la novela “El símbolo perdido” que publicó en el año 2009 el escritor estadounidense Dan Brown.


Dicho autor, tras la polémica suscitada con su trabajo “El Código Da Vinci” que ponía en tela de juicio los pilares de la Iglesia Cristiana, presentó esta narración donde el experto en simbología Robert Langdon debe afrontar una investigación de secretos masónicos que puede hacer tambalear el mundo del siglo XXI.

Icono
Se denomina ícono a una representación de un objeto o persona. El término también puede utilizarse de modo figurado para aludir a un tipo de elemento que representa una determinada circunstancia o hecho. Los íconos pueden considerarse en alguna medida signos que comunican una información a un receptor, información que asocia de alguna manera lo representado con el representante. En la actualidad son especialmente evocados para dar cuenta de la representación que los programas tienen en un sistema operativo con interfaz gráfica; así, los íconos son figuras que de alguna manera remiten a la acción que el programa determinado tiene.
Una definición acertada de ícono puede remitirnos a las consideraciones de Charles Sanders Peirce. Este filósofo y lógico oriundo de los Estados Unidos se orientó a intentar analizar las formas en que la percepción humana asignaba significados a distintos elementos. Así, logró llevar a cabo una clasificación de los distintos signos que el hombre utiliza para interpretar la realidad circundante. En esta, el ícono se caracteriza por establecer una relación entre el significante y el significado que tiene algún grado de lógica, que dista de ser completamente arbitraria. En efecto, si un ícono guarda una especie de parentesco entre el representante y lo representado, si de alguna manera remite a éste a partir de una suerte de similitud, es fácil entender que la relación puede comprenderse aunque se vea y se perciba al signo por vez primera.


Este tipo de similitud puede verse de modo patente en los denominados íconos religiosos. Así, estos suelen dar cuenta de una imagen de un santo que la mayoría de la gente conoce. En estos casos, conocemos a cual refiere por distintas circunstancias que suelen acompañar la figura, circunstancias que son fácilmente evocadas por los devotos que conocen la historia de la persona en cuestión. Este tipo de íconos fue en algunas sociedades motivo de un gran desarrollo de la pintura, que veía en la piedad popular una oportunidad de volcar todo tipo de destrezas plásticas.


Como queda dicho, en la actualidad el término remite indefectiblemente a la experiencia que a menudo la gente tiene con la interfaz gráfica que los sistemas operativos tienen para interactuar con los usuarios. En este caso, fue una invención que popularizó Microsoft y que consiste en mostrar un gráfico para referir a un programa determinado o a un tipo de archivo. Este tipo de facilidad tuvo un buen recibimiento por parte de los usuarios, haciendo que las tareas informáticas sean comprendidas más fácilmente.

Semiótica


La semiótica, también conocida como semiología o teoría de los signos, es el estudio de cómo utilizamos los signos para crear y transmitir sentidos y significados mientras nos comunicamos.
Es una teoría que ha tenido repercusiones importantes en las ciencias humanas y sociales porque nos ha ayudado a comprender de manera profunda nuestra comunicación, las interacciones que establecemos así como algunos elementos de los contextos donde nos desarrollamos.
A continuación repasamos de manera general qué es la semiótica, cuáles son algunos de sus antecedentes y los efectos que ha tenido en las ciencias sociales y humanas.
¿Qué es la semiótica?
La semiótica es la disciplina científica que se encarga de estudiar los signos y las formas en que se construye y se transmite el sentido durante la comunicación. Forma parte de las teorías de lenguaje, donde el signo se define como la unidad mínima de una oración; un elemento (objeto, fenómeno, señal) que se utiliza para representar o sustituir a otro que no está presente; con lo cual, el signo es un elemento cargado de significados.
Para estudiar esto, la semiótica se divide en tres ramas principales: la semántica, la pragmática y la sintáctica. Entre sus antecedentes se encuentra la teoría de los signos de Saussure, que también es conocida como semiología.
De hecho, el término semiología viene del griego “semeion” que significa signo. Sus antecedentes pueden encontrarse en el campo de la filosofía atomista, y también en el siglo XVII, cuando John Locke habló de la semiotiké como una ciencia o un conjunto de principios para explicar los signos.
En el mismo siglo, el filósofo alemán Johann Lambert escribió un tratado donde abordaba el mismo tema, ya bajo el concepto de semiótica. No obstante, el antecedente más reconocido de esta disciplina viene del siglo XX y de los estudios de Ferdinand de Saussure y Charles Sanders Peirce.
Como cualquier otra disciplina, la semiótica ha pasado por distintas etapas y se ha transformado de acuerdo con diferentes corrientes filosóficas y científicas. Zecchetto (2002), habla de tres generaciones de la semiótica: la primera de ellas surge aproximadamente en 1950 y se caracterizada por el pensamiento estructuralista; la segunda, en 1970, tiene un enfoque que se mueve hacia el postestructuralismo; y en la tercera, sobre 1980, surge la pregunta por la interacción entre el texto y el interlocutor, por lo que se trata de un paradigma interaccionista.

¿Semiótica o semiología? Diferencias

Aunque la respuesta depende en gran medida de a qué autor se le pregunte, en general son términos que se se utilizan de manera indistinta.
No obstante, hay quienes defienden que la semiología es la descripción teórica de los sistemas simbólicos en general; y la semiótica se refiere al estudio de los sistemas particulares, por ejemplo, las imágenes, las modas, el cine, la publicidad, entre otros.
A nivel formal, y especialmente desde 1969 que se institucionalizó la Asociación Internacional de Estudios Semióticos (IASS por sus siglas en inglés), se reconoce un solo término: semiótica; para abarcar los dos tipos de estudio que hemos mencionado.

Más allá del texto: semiótica de la imagen

Los seres humanos nos comunicamos por medio de casi todas (si no es que todas) las cosas que hacemos: lo que decimos y lo que no; a través de nuestros movimientos, gestos o posturas, e incluso por medio de herramientas más complejas que involucran a nuestros sentidos, como la publicidad, el cine, la música, etc.
Por eso, la semiótica es una ciencia que tiene más de un método: puede investigar el significado que se construye y se transmite no solo mediante el lenguaje oral o el lenguaje escrito, sino que puede analizar, por ejemplo, un cartel publicitario y sus elementos (el cómo se estructura y se utiliza su lenguaje, las imágenes o las formas estéticas), y de esta manera comprender cuál es el sentido, el significado e incluso el efecto o la relación que se busca establecer con los receptores.

Su importancia en las ciencias sociales

La semiótica ha tenido una repercusión importante tanto en los estudios del lenguaje y la comunicación humana, como en la comprensión de los fenómenos psicológicos y sociales que se generan a través de esa comunicación.
Por eso es que la semiótica se relaciona de manera importante con el problema del conocimiento, y con el modo por medio del cual los signos nos permiten llegar a él. En otras palabras, la semiótica, el estudio de los signos, nos ofrece un punto de vista sobre la realidad, y sobre el modo en que las cosas adquieren y transmiten un significado, lo que ha sido especialmente útil para extender los alcances de las ciencias humanas.
Algunas de sus críticas giran en torno a que la semiótica es una disciplina que trata de abarcar demasiadas cosas, con lo cual sus métodos se vuelven difusos y en ocasiones difíciles de justificar por medio de los métodos científicos tradicionales.

Mi experiencia en la cuarentena




Como creo que debe ser una cuarentena

Cuando escuchaba la palabra cuarentena lo primero que se me venía a la mente era
emoción al pensar en algo peligroso como en las películas de ficción, como en  zombis, extraterrestres o en alguna epidemia o virus, y el pensar que era el fin de la raza humana, me hacía sentir emocionado.

En realidad nunca pensé que alguna vez se cumpliría esto, bueno, al menos una de esas situaciones, que tendríamos que estar encerrados esperando el fin del mundo, llenos de armas y con mucha adrenalina, preparados para lo que sea.


Pero en  la realidad es que debemos sentir un poco de miedo por lo que sucede afuera, quién  a decir que un virus nos iba a asustar tanto que nos teníamos que ver obligados a quedarnos en casa, encerrados, aislados del mundo exterior, por culpa de ésta epidemia, ahora pandemia, llamada, Covid-19, pero no hablaré de ella, por qué ese no es el tema, si no que estoy aquí para hablarles de mi experiencia personal en ésta cuarentena.

Aunque parezca emocionante, una cuarentena es un poco más aburrida de lo parece, ya que, no sales de casa, no te ves con amigos, familiares o compañeros de trabajo o escuela, pero también tiene su lado bueno, convives más con tu familia, aprendes cosas nuevas o haces eso que nunca hiciste por qué no tuviste tiempo.


Me experiencia

Mi manera de vivir éste encierro, es un tanto simple, pues solo se remonta a dos aspectos, familia y entretenimiento.
                              


En el primer punto se centran mis padres, ya que ahora estoy más tiempo con ellos, 
aprendo más de ellos y convivimos más, estamos juntos a la hora de la comida, y hablamos sobre lo que nos gusta, también cómo pasaremos éstos días.


Con mis hermanos También convivo más, y aunque nos estén aquí conmigo, al no tener trabajo, pues sobra el tiempo para platicar, hacer video llamadas y también algunos juegos mediante internet.

También he tenido la oportunidad de ver crecer a mis mascotas, que cuando tenía escuela, solo las veía en las tardes, pero ahora, yo los alimento, yo los aseo y también los apapacho. Todo esto lo situó en el contexto familiar.

 Ahora en el contexto de entretenimiento, pues la cosa cambia, ya que me divierto mucho más, para empezar con mis primos que son con quiénes me divierto más, hacemos pijamadas (aunque se diga que los hombres no las hacen), nos desvelamos viendo películas, jugando videojuegos y consumiendo comida chatarra, eso sí, con mucha responsabilidad y cero alcohol.















También he tenido tiempo para terminar ésos juegos que nunca terminé, pero todos son juegos de la vieja escuela como por ejemplo "Súper Mario World"
y también hice un dibujo muy feo 

 que es el juego que siempre quise terminar, también otras entregas como  la saga "Bomberman", 

el hermoso "Metal Slug"


 y como ignorar el bellísimo "The King Of Fighters",


 también estoy aprendiendo a jugar ajedrez y un poco de baraja.



A esto se retoma todo mi aislamiento, sí, lo sé, es un poco aburrido, pero es que así es esto, y pues debemos hacer lo que más nos gusta, y también cosas nuevas.

Todo esto es lo que hago y me gusta hacer, 
pero hay algo que aunque no me gusta mucho
lo tengo que hacer y eso es las tareas, tanto del hogar que no son tan complicadas, pero las más difíciles son las de la escuela, que son un montón y si las contara nunca terminaría, son muy difíciles, y a mí en lo personal se me complica mucho aprender y seguir mis estudios así, a distancia, por qué aunque nos digan cómo se hace e incluso busquemos ayuda en internet, no sé compara con la escuela, si hace falta la presencia de l@s maestr@s para ayudarnos en nuestras dudas y trabajos.

Y bueno así es como vivo en ésta cuarentena, la mejor manera de vivirla es haciendo lo que te gusta con aquellos a quienes amas, y espero que te haya gustado, si es así  dale like, comenta cómo te estás pasando la cuarentena, y suscríbete a la página para que te lleguen las notificaciones cada vez que  suba nueva información, gracias por leer, que tengas bonito día, hasta la próxima.

Y recuerda. "Quédate en casa"





lunes, 27 de abril de 2020

PSICOLOGIA DEL COLOR

El color y las emociones

El color es sensorial e individual, subjetivo por tanto la psicología clasifica sus
percepciones adjudicándole significados, y atendiendo a las funciones que en él se
aprecian, que, como dice J.C. Sanz, serían de adaptación y de oposición.

Las funciones de adaptación desarrollarían respuestas activas, vivaces, animadas e
intensas. Por el contrario, las funciones de oposición sugieren respuestas pasivas,
depresivas y débiles. Las de adaptación son estimulantes y excitantes; las de oposición,
sedantes y tranquilizadoras. Estas reacciones emocionales ante la percepción del color
serían las que contribuirán a darles sus significados primarios.

Se han realizado estudios sobre el simbolismo cromático en diferentes culturas,
sociedades y civilizaciones, y así mismo sobre su lectura e influencia en campos como
la religión, la ciencia, la ética, el trabajo, etc. El color influye sobre el ser humano, y
también la humanidad le ha conferido significados que trascienden de su propia
apariencia. Sus efectos son de carácter fisiológico y psicológico, pudiendo producir
impresiones y sensaciones de gran importancia, pues cada uno tiene una vibración
determinada en nuestra visión y por tanto en nuestra percepción.

El color es capaz de estimular o deprimir, puede crear alegría o tristeza. Así mismo,
determinados colores despiertan actitudes activas o por el contrario pasivas. Con colores
se favorecen sensaciones térmicas de frío o de calor, y también podemos tener
impresiones de orden o desorden.

Se identifica al color con lo masculino y con lo femenino, con lo natural y con lo
artificial, con lo romántico y con lo clásico, con la popularidad, la exclusividad y con la
colectividad.

El color, por tanto, no sólo es sensación, sino que básica y principalmente es emoción.
Sus atributos como significantes son apreciados no solamente por los artistas, sinó
también por publicistas, diseñadores, decoradores, científicos, educadores, políticos ya sociales y laborales, etc.

Colores fríos y calientes. Sensaciones

Tanto los colores fríos como los calientes son denominados así en función de su
situación en el espectro electromagnético. Los de onda larga se corresponden con los
cálidos, y los fríos son los que proceden de ondas menores. Las sensaciones que el
observador percibe están relacionadas con su asociación con elementos que determinan
apreciaciones de tipo térmico. Así, los amarillos, rojos y los que corresponden a sus
familias recuerdan la idea del sol, calor y fuego; mientras los azules, verdes y muchos
violetas tienen similitudes con la frescura, la profundidad, la humedad, el agua y el
hielo.

Un color puede parecer frío o caliente según la proporción de otros que lleve en su
mezcla y también según los que tenga a su alrededor.

En cuanto a la primera afirmación, se puede decir que, por ejemplo, el verde al que
siempre nos hemos referido como el frío, puede igualmente ser considerado cálido si en
su composición predomina el amarillo frente al azul. Un verde-amarillo es cálido y un
verde azulado es frío. Esto puede extrapolarse a cualesquiera otros que provengan de
mezcla, incluso si hablamos de gamas consideradas en principio “acromáticas”. Por
definición se dice que los grises son fríos, pero si se les suma un cierto punto de azules
esa sensación se potencia, mientras que si se les da un matiz ligeramente amarillento se
apreciará como cálido.

Por otra parte, ya quedó dicho en otro lugar cómo un determinado color se ve
influenciado por sus vecinos, por lo que su temperatura también se ve afectada.


Los colores cálidos producen el efecto de expansión, por lo que son salientes cuando
contrastan con otros; avanzan hacia el observador. Por el contrario los fríos absorben la luz, son entrantes y dan la impresión de alejamiento. Cuanto más rojo o amarillo es un
color más tiende a salir, más llama la atención; cuanto más azul es, más parece que
retrocede y se distancia
Los colores cálidos también proporcionan la impresión de mayor tamaño, debido
precisamente a su efecto expansivo, mientras que los fríos dan lugar a que las
superficies se vean más pequeñas.

Cuando se pasa de tonalidades frías a cálida, la impresión que se produce es de apertura,
e incluso de alargamiento. Sin embargo cuando se da al contrario parece que las formas
se encogieran y se redujeran sobre sí mismas.

Los significados tanto de carácter psicológico como de orden simbólico que tienen, o se
le ha dado a los distintos colores, se verá a continuación. No obstante, las características
principales que las gamas fría y cálida tienen, hacen que los que correspondan a la
primera se relacionen con la tranquilidad, la calma, la pasividad, y, en general, con
conceptos de moderación y poco vitales, así como con el invierno y el frío. Sin
embargo, en los calientes se aprecian los efectos contrarios: vivacidad, movimiento,
alegría, excitación, energía, entusiasmo, y se les relaciona con el verano y el calor.

Significados, códigos y uso cultural de los colores

El lenguaje del color es conocido por artistas y profesionales de campos donde su
utilización es fundamental en la elaboración de sus productos, como el diseño, la
decoración, la publicidad, etc… Es un medio atractivo que, consciente o
subconscientemente actúa sobre el observador, por lo cual sus características son
explotadas por los mismos en sus trabajos.

Diferentes códigos visuales se basan precisamente en la adjudicación de un determinado
significado de cada color; así, en el tráfico el rojo simboliza peligro o prohibición; el
amarillo, precaución, y el verde es el utilizado para permitir la circulación (lo vemos en
los semáforos y también en las señales).

En la industria, los distintos colores simbolizan bien aparatos, conducciones o piezas de
maquinarias según a lo que corresponda cada cual. En topografía, los distintos signos
que se utilizan en planos y mapas han de estar coloreados también según un código
establecido que impida la confusión. Los arquitectos y ingenieros igualmente identifican
los trazados de esquemas eléctricos, de fontanería o gas, según determinados colores
cuya lectura ha de ser conocida por quienes han de realizarlos.

Las actividades donde hay un mayor componente subjetivo, creativo y/o artístico, se
basan también en los significados que tradicionalmente se le han dado a los colores con

carácter simbólico, así como en las propiedades psicológicas que se desprenden de suvisión. Así, cuando las ideas a tratar versan sobre la naturaleza, por ejemplo en
publicidad, lo normal es recurrir a los colores verdes, azules, y, en general, a aquellos
que están relacionados con el medio ambiente, el aire puro, el agua, etc., mientras que si
tratan temas que tienen que ver con los niños se tiende a la utilización de colores puros,
saturados y llamativos.

En decoración, así como en el mundo laboral, en hospitales y en lugares destinados a la
sanidad y la enseñanza, la utilización de color tanto en aparatos, electrodomésticos,
máquinas, como en las estancias, puede llegar a influir tanto en el rendimiento de las
personas como en su estabilidad emocional.

En general los colores cálidos favorecerán actitudes alegres y vivaces, pero en absoluto
son recomendables en lugares donde se requieran concentración o se precise descanso.
Por eso las discotecas suelen estar decoradas con tonos brillantes y con estos matices,
pero en lugares de trabajo donde haya gran actividad la decoración con estas gamas
podría generar tensiones en y entre personas. Por otra parte son buenas en locales donde
se tenga sensación de frío, pues psicológicamente crea el efecto contrario.

Los colores fríos y los pálidos son aconsejables para máquinas con las que se está
mucho tiempo, porque suelen despertar indeferencia y no molestan visualmente. Así
también son acertados para decoraciones que busquen relajación y descanso. Deben de
evitarse sensaciones visuales molestas. Por otra parte, la acentuación de la frialdad
puede dar lugar también a ambientes depresivos.

En ambientes laborales, y en las normas que se aplican en la seguridad en el trabajo, el
amarillo significa atención; el naranja, alerta; el rojo, peligro; el violeta, energía; el
verde, paso libre, etc.

Los diferentes movimientos políticos han asignado a los colores correspondencias con
sus ideas; así los verdes son grupos ecologistas; los que enarbolan el rojo tienen ideas
socialistas o comunistas; el azul se relaciona con ideas conservadoras, etc.

El color, como se puede ver, tiene muchas lecturas dependiendo del contexto del que se
trate. No obstante, y para terminar este apartado, identificaremos al menos los más
importantes con significados más o menos aceptados con carácter general, así como con
tributos dados según diferentes campos sociales, culturales, religiosos o de otro tipo.

El amarillo es les color de la luz y del oro. Se relaciona con la riqueza y la abundancia,
con la acción y el poder. También con la fuerza, y sus propiedades son estimulantes. El
“amarillo oro” ha venido a simbolizar la divinidad en la religión.
Por otra parte, tiene lecturas negativas como la envidia, la ira y la traición, y puede dar
lugar a irritabilidad una presencia excesiva del mismo.

El naranja simboliza entusiasmo i acción. Por otra parte se relaciona con ciertas
religiones orientales, y algunos de sus significados tienen que ver tanto con lo terrenal
(entre otras cosas la lujuria y la sensualidad), como con lo divino, pues representa
también la exaltación.

El rojo es el color más vigoroso; demuestra alegría i fiesta. Es impulsivo y simboliza la
sangre, el fuego, la pasión, la fuerza y la revolución. También se le relaciona con ladestrucción, la crueldad y la violencia. Ya hemos visto también que en muchos códigos
adquiere el significado de peligro. Junto con los anteriores, como cálidos que son, dan la
impresión de acercamiento y expansión.
El azul es el color del espacio, de la lejanía y del infinito. En publicidad se le relaciona
con la limpieza y la frescura. Es un color, como todos los fríos, que parece alejarse, y
simboliza ideas de tranquilidad, afecto, frío e inteligencia.

El verde es el color de la naturaleza y de la humanidad. Representa esperanza y el
equilibrio emocional, pero por otra parte tiene significados negativos, como el veneno,
lo demoníaco y su relación con los reptiles. También es el color de los celos.

El violeta se identifica con la pasión, y tiene que ver con ideas acerca del sufrimiento y
la muerte. También con la tristeza y la penitencia. En su variante púrpura se le relaciona
con la realeza y la dignidad, así como la melancolía y la delicadeza.

El marrón es un color masculino, severo, confortable. Es evocador del ambiente otoñal
y da la impresión de gravedad y equilibrio. Es el color realista, tal vez porque es el color
de la tierra que pisamos.

El blanco generalmente tiene lecturas positivas como la pureza, la limpieza, la paz y la
virtud. 

El negro lo contrario: tinieblas, ceguera, muerte y luto, aunque también
simboliza elegancia.

Por último, los grises son colores pasivos, carentes de energía, neutrales y significativos

de resignación.